Homenaje a SERGIO ANTELO GUTIERREZ (1941-2018)

Por: Victor Hugo Limpias Ortiz.

Mi homenaje a un arquitecto cruceño que nos deja un rico legado arquitectónico, urbano e institucional, marcado por su compromiso con los grandes intereses de la cruceñidad.
Adjunto cuatro ejemplos de su emblemática obra arquitectónica.
Expreso, a nombre mio y de la FADU-UPSA, nuestro más sentido pésame a su distinguida familia.

 Terminal de Buses de Santa Cruz, 1974-1978. Diseño arquitectónico de Sergio Antelo. Foto: C.OO.PP., 1978. El edificio hoy se encuentra algo deteriorado, cumpliendo otra función.

Terminal de Buses de Santa Cruz, 1974-1978. Diseño arquitectónico de Sergio Antelo. Foto: C.OO.PP., 1978. El edificio hoy se encuentra algo deteriorado, cumpliendo otra función.

 Restaurante del Parque El Arenal, 1970. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez. Foto: Victor Hugo Limpias. Fue demolido varios años atrás

Restaurante del Parque El Arenal, 1970. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez. Foto: Victor Hugo Limpias. Fue demolido varios años atrás

 Edificio de la Cooperativa La Merced. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez, 1969-71. Foto: Victor Hugo Limpias, 1990. La fachada fue bastante alterada algunos años atrás.

Edificio de la Cooperativa La Merced. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez, 1969-71. Foto: Victor Hugo Limpias, 1990. La fachada fue bastante alterada algunos años atrás.

 Edificio Guapay. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez, 1998-2000. Foto: Victor Hugo Limpias, 2018.

Edificio Guapay. Diseño de Sergio Antelo Gutiérrez, 1998-2000. Foto: Victor Hugo Limpias, 2018.

Corazón Herido

por: Ejti Stij

En la Larga Noche de Museos ingresaron a la galería Manzana 1 Espacio de Arte 3.027 visitantes, contados con cámara electrónica, así que el dato no es subjetivo. Cada mes el espacio es visitado por 15.092 personas, promedio, según el registro de público de los últimos tres años. El centro de Santa Cruz aún tiene vida cuando hay motivación, clara prueba son estas estadísticas. Pero está herido de muerte y hay señales de ello.

 

Las casas están en venta o en alquiler, la mayoría de los negocios se han ido y resisten solo unos cuantos centros culturales y tiendas tradicionales.

La casa de Gladys Moreno, nuestro orgullo musical, se ha vuelto oficina del Ministerio de Culturas. La Casa de Melchor Pinto, que con gran sacrificio de la familia abrió sus puertas, vive sin ningún apoyo oficial y la gente la llama Café Patrimonio. ¡Pobre Melchor!

El antiguo colegio Santa Ana parece casa de fantasmas, la bella casona en la esquina Suárez de Figueroa y René Moreno está por caerse, la Brigada Parlamentaria luce su fachada hacia la Plaza de Armas con la mitad de las letras caídas, ¡lamentable!

Muchas tiendas de la calle Velasco desaparecieron y se volvieron peluquerías ‘cubanas’.

En la plaza Manzana Uno duermen malvivientes y no solo ellos, sino también otros ciudadanos en apuros, orinan bajo el acogedor arco que es la entrada a la galería de arte porque en todo el corazón de nuestro querido pueblo no hay ni un baño público.

En la esquina de la plaza 24 de Septiembre hay un parqueo inservible que pertenece al Ministerio de Comunicación, clara prueba de que no solo este, sino todos los gobiernos anteriores en 40 años no les importó que la esquina de la plaza central del pueblo más próspero de Bolivia luzca un terreno baldío.
Café 24 (de Septiembre), también en la plaza, ahora se va a llamar Starbuck, para que hasta la fecha más importante de nuestra historia la borre el poderoso dinero del capitalismo. Podría seguir enumerando los “espectaculares” puntos de orgullo de esta ciudad que tanto costó fundar.

Es posible sostener el comercio, los shoppings y otras señales de crecimiento urbano sin descuidar ni abandonar el casco viejo, sino rescatando su potencial histórico y cultural con un sentido interesado en desarrollar un espacio que nos dé identidad, autoestima, disfrute para el ciudadano local y que aporte grandemente al turismo.
Será que nos vamos a olvidar de Ana Barba, la mujer más corajuda que cualquiera; del médico que tuvo que irse por reclamar lo justo; de la mujer que cantaba Alma cruceña y se nos erizaba la piel. Todos ellos eran parte de esta urbe, hoy en declive.

Es este pequeño centro histórico con galerías y horcones y sus secretos de antaño, ¿qué nos hace cruceños?, aparte naturalmente del progreso que es cuestión de economía, no de identidad ni de pertenencia.

¿Será que algún día va a haber un paseo, por ejemplo de San Roque pasando por la plaza y llegando al Arenal, con tiendas, y cafés, y boliches, y escuelitas, y museos, y galerías y centros culturales, donde los peatones, sin temer, podamos pasear y disfrutar de nuestra brisa nocturna sin extrañar el aire acondicionado de los shoppings?.

Hasta algún “cambamóvil” podría haber o algún “matusi” con su carroza que cambiaría su oficio de botar plantas cortadas al lado de cualquier baldío.

Supongo que para llegar a esto hace falta también una mínima voluntad y planificación de parte del municipio. Por ejemplo: parqueos gratuitos con entrada ancha, donde no haya que dejar llaves y en las dos puntas de este ilusorio paseo; iluminación, arborización, cables eléctricos enterrados, facilidades en el pago de impuestos, créditos fáciles para fomento de emprendimientos ciudadanos, viviendas nuevas en los centros de las casonas y cosas por el estilo.

Pero creo que todo esto es solo un sueño, si hasta nuestro alcalde escapó del corazón del pueblo.

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Vía el deber, junio 2018

Entrevista al Arquitecto Alberto Campo Baeza

El arquitecto recibió el mes pasado el Premio Piranesi

Valladolid, 1946. Arquitecto. En marzo recibió en Italia el PremioPiranesi, que no es un premio cualquiera. En la gala, ante la clase alta romana, cantó Peppino di Capri. Esas cosas pasan una vez en la vida.

P.- La arquitectura convencional o comercial o normal o como quiera llamarla... ¿Le es indiferente o se fija y la aprecia?

R.- Claro que me fijo. Me fijo y pienso en una casita pequeña que tengo en proyecto en Montecarmelo y a la que el Ayuntamiento le pone todas las dificultades imaginables por un centímetro aquí, otro allá, pese a que cumplimos todas las normativas. Pues cada vez que voy a Montecarmelo, que voy en cercanías porque no tengo coche, veo miles y miles de metros cuadrados de mierda sin que nadie les diga nada. Un poquitín de rabia sí que da la falta de respeto. Pero también hay arquitectura comercial que está bien y me merece respeto. Rafael de la Hoz, por ejemplo.

 Arq. Alberto Campo Baeza, 2018

Arq. Alberto Campo Baeza, 2018

 

P.- El estudio lo tiene en la calle Almirante, la casa en Piamonte... Casi todos querríamos vivir aquí, en la ciudad del XIX. Si nos vamos a esos suburbios es porque no queda sitio. ¿Eso es un fracaso de la sociedad o es un éxito?

R.- Ojo, mi casa es un cuarto sin ascensor, 86 escalones, 30 metros cuadrados. Bueno, si tuviera niños sería complicado pero, sin niños, vivir en el centro es rentable: la casa es más cara pero ahorras en muchas cosas. En tiempo, en energía... Pero vamos, sí, es dolorosa la incapacidad de los arquitectos que construyeron los suburbios para crear vida de ciudad.

 

P.- ¿Estudió Arquitectura porque era su manera de ser artista?

R.- El padre de mi madre era el arquitecto municipal de Valladolid, de modo que estaba en el ambiente.Pero es verdad que mi hermano, que era el inteligente, hizo ingeniero de caminos y a mí me tocó ser el bohemio.

 

P.- Y cuando ve a un alumno con esa vocación de artista, ¿piensa: «venga ya, chaval»?

R.- Kenneth Frampton, el gran gurú de Columbia, dice que mi escuela, la de la Universidad Politécnica de Madrid, es la mejor del mundo. Y eso es por los profesores y por los alumnos, que son brillantísimos.Yo veo a los alumnos y pienso: ¿merece la pena transmitirles este modo de vivir y de ver la arquitectura, aunque luego tengan que hacer la compra en el Simply y tomar pacharán ElZoco, que es barato pero a mí me encanta? Yo creo que sí; por lo menos, yo no puedo quejarme de nada. Pero sé que hay un problema que es la incomprensión hacia al arquitectura.

 

A mí me cuesta saber si una arquitectura contemporánea me gusta o si me estoy dejando impresionar por los destellos. Esta sociedad es ignorante, qué le vamos a hacer. En cuanto ve una cosa rara, retorcida, se arrodilla como si estuviera ante una nueva religión. Por eso a la gente le gustan más las torres inclinadas que el BBVA de Oíza en La Castellana. Yo no quiero parecer el conservador de las esencias, pero les animo a que piensen en el sentido común y así podrán valorar la arquitectura contemporánea.

 

P.- ¿Roma o Venecia?

R.- Roma.

 

P.- ¿París o Tokio?

R.- París, claramente.

 

P.- ¿Nueva York o Estambul?

R.- Nueva York pero ésta me ha costado.

 

P.- ¿Y qué dicen estas tres elecciones?

R.- Dicen que somos unos privilegiados, ¿no?

 

P.- La arquitectura histórica... ¿La siente cercana? ¿Usted da un paseo por Roma y le dan ganas de trabajar?

 

R.- Claro que sí. Si el Panteón aún es el edificio más hermoso del mundo... Stendhal, Henry James y Cervantes escribieron textos maravillosos sobre él. Y yo envío a los alumnos a Roma con una condición: que envíen una postal en la que sólo digan sí o no. Sí lloré en el Panteón, no lloré en el Panteón. Se debe llorar, por supuesto.

 

P.- Y usted, ¿ha llorado mucho con la arquitectura?

R.- Sí. En La Tourette de Le Corbusier, en la Galería Nacional de Mies, en el Panteón... Será que con la edad llora uno con todo. El otro día lloré en un vía crucis. Y también han llorado en mis obras. En la Caja de Granada, Raúl, un empleado, lloró. Siempre que voy, visito a Raúl.

 

 Casa Moliner, Zaragoza

Casa Moliner, Zaragoza

 edificio de Oficinas, Zamora, España.

edificio de Oficinas, Zamora, España.

vía: El Pais de Madrid